Arrancando del lebaniego pueblo de San Pedro de Bedoya y remontando siempre por pista, es fácil llegar a la Braña de los Tejos. En una mañana clara como esta de invierno (2 de enero de 2012) el camino te deja magníficas vistas de los Picos de Europa, Liébana y la Cordillera Cantábrica. En la foto se ve desde el Coriscao hasta los confines más orientales de los Picos. Antes de llegar a la Braña habrá que pasar por dos collados, en el segundo de los cuales se abandona la pista.
Collados Taruey y Pasaneu. La foto está hecha desde el primero de ellos. Tiene dos refugios: uno de piedra en peor estado y otro - el que se ve en la foto- situado encima de una estabulación y que se encuentra en perfectas condiciones. Antes de construirse la carretera de la Hermida, esta debió de ser una de las rutas normales que conectaban Liébana con la marina. Situados a una altitud de entre los 1300 y los 1400 metros, se tarda una hora y 40 minutos en llegar al primero y unos 20 minutos más en coronar el segundo de dichos collados. Al llegar a él hay que desviarse a la izquierda para, en menos de un cuarto de hora, llegar a la Braña de los Tejos.
Desde los collados se puede contemplar perfectamente Peña Ventosa y detrás de ella, como telón de fondo, las cumbres del Macizo Oriental de los Picos de Europa. En la foto se observan los tres dosmiles más al Este de dicho macizo: El Sagrado Corazón, el Samelar y las Verdianas.
Primer plano de la accidentada arista que culmina en la cima de Peña Ventosa (1434 m). Llegando a la Braña de los Tejos estamos, más o menos, a su misma altura, por lo que se pueden sacar magníficas fotos de ella.
Entrada a la "Braña de los Tejos". Junto a los bellos ejemplares de esta cada vez más rara especie (está en franca regresión en todas partes) también tenían un aspecto particularmente llamativo los acebos, con una carga enorme de bayas rojas. La braña, entiendo que por razones de protección, se encuentra en la actualidad cercada, lo que le ha quitado parte del encanto mágico y salvaje que tenía antes. Prefiero no recordar lo que han hecho en otros sitios como el Tejal de Tosande...
Una ligera capa de hielo y escarcha conferían este aspecto a la braña, muy propio de las fechas navideñas en las que estábamos.
Un buitre planea por encima de nuestras cabezas. Al fondo se levanta Peña Prieta, centinela de roca y nieve que vigila los valles lebaniegos.
El 31 de julio de 2011 llegamos a L´Artigue (1200m). Es el pirineo francés, departamento de Ariége. La idea es ascender al día siguiente a alguno de los tresmiles más orientales de esta cadena montañosa. En la primera jornada subiremos al refugio de Pinet. El camino parecía muy cómodo y bucólico en su comienzo, junto a un río de aguas verdes y cantarinas. Enseguida se convirtió en una dura ascensión a través de un hayedo tupido, húmedo y caluroso conocido como Bois de Fontanal.
Después de una hora y cuarto de sofocante marcha por el bosque salimos al Pla Nouzère (2800m), donde empezamos a apreciar la particular belleza y dimensiones de los Pirineos.
¡Por fin el refugio! Algo más de tres horas de dura y constante subida nos ha llevado llegar a este idílico lago en el que se ubica el pintoreco refugio de Pinet. Estamos a casi 2250 metros de altitud y toca descansar y recobrar fuerzas para intentar mañana conquistar alguno de los tresmiles de esta zona.
Las primeras luces del 1 de agosto doran las cumbres que limitan la Valeta de Barz. Es el primer valle, estrecho, solitario y salvaje por el que transcurrirá la ruta de ascenso. Al final del mismo se encuentra el lago conocido como Etang de Estats (2415 m), no hay que descender hasta él, ya que el camino le deja abajo a la derecha, girando hacia el este para llegar al siguiente lago.
A una hora de camino del refugio de Pinet se encuentra el Etang de Montcalm (2557 m). La belleza del paraje, con sus aguas verdes, invita al descanso. Conviene parar un poco, reponer líquidos y comer algo, ya que después y hasta el Col de Riufred, estará la parte más dura de la ascensión, con abundantes pasos como éste en los que echar las manos.
A unos tres cuartos de hora del Etang de Montcalm llegamos a una serie de cubetas que albergan pequeños estanques, algunos de los cuales se encontraban parcialmente helados.
Llegando a la ancha cima del Montcalm (3077 m), primera cumbre del día. Desde allí se pueden observar perfectamente los otros tresmiles: a la izquierda la Pica d´Estats y en el centro el Pic Verdaguer. A la derecha el más "bajito" pero de más difícil acceso, el Pic del Sotllo (3072 m). En la parte inferior izquierda se aprecia el Col de Riufred, enclave estratégico situado a 2978 metros de altitud desde el que parte un marcado sendero de aproximación hasta el colladete que separa la Pica y el Verdaguer.
Tramo final de subida a la Pica. Bien señalizado con marcas de pintura, resulta más sencillo de lo que aparenta, ya que apenas hay que ayudarse de las manos para progresar en algunos pasos.
Cumbre de la Pica d´Estats (3143 m) techo del Pirineo leridano. Las fuerzas nos han acompañado para conquistar este importante tresmil (uno de los once puntos culminantes de la cadena pirenaica). La cima es muy estrecha y está muy concurrida, como además llegamos repartidos en dos grupos, no hubo foto de cumbre todos juntos. En un momento en que el público despejó un poco la cima hicimos la clásica foto de la cruz adornada con senyeras, alguna bandera tricolor y algún que otro símbolo culé... ¡Magnífico ambiente!
Desde la tercera cumbre del día, el Pic Verdaguer (3131 m), se contempla esta magnífica vista de la ruta que sube desde el refugio leridano de Valferrera y que pasa por el Estany de Sotllo y el Estany d´Estats que vemos en el centro de la foto.
En el regreso después de una dura jornada pirenaica la vista del refugio de Pinet resulta reconfortante: una ducha, una buena cena, las canciones de Patrick y el sueño reparador en las literas... ¡Qué más se puede pedir!
Al poco de formarse el grupo de montaña hicimos esta primera excursión a Picos en el verano de 1991. Entonces fue todo un descubrimiento. Veinte años después, con la ruta balizada, con más experiencia montañera, con el material adecuado... con más edad y más kilos; volvimos a hacer la misma ruta. Lo verde que estaba todo nos volvió a sorprender casi tanto como cuando éramos novatos en estas lides. Así de frondoso estaba hacia Pandetrave.
Bucólica Majada de Pedabejo. Situada por encima de los 1700 metros, se tarda poco menos de una hora y media desde Fuente Dé. La entrada a la canal se hace justo por la zona de sombra de la foto. En cualquier caso, no hay posibilidad de pérdida porque el camino, además de contar con los tradicionales hitos, está flamante y perfectamente balizado (¡Ya era hora!).
Final de la canal de Pedabejo. Es el collado de Remoña a 2000 metros. La canal, muy pindia y de piedra suelta en su comienzo, nos ha llevado más de media hora de penosa ascensión. Nos cuesta imaginar como subíamos alegremente por ella calzados con playeras hace veinte años... Éramos jóvenes.
Llegando a la Vega de Liordes desde el collado de Remoña. Así de verde lucían estas praderías situadas a más de 1900 metros de altura. En otra época geológica debió ser un lago precioso. En la actualidad las aguas, después de serpentear a lo largo de toda esta vega, se sumen por una pequeña sima cercana a la caseta forestal. En la foto, más en sombra, vemos los desplomes verticales que caen desde la cima de la Padiorna, que con sus 2319 metros cierra la zona norte de estos pastos.
Mientras algunos nos dedicábamos a "custodiar" las mochilas, otros subieron hasta el Tiro Pedabejo (2176 m.) que vemos a la derecha del pequeño collado verde.
Desde el Jito de Escarandi se llega en una hora hasta el refugio del Casetón. Luego se asciende hasta el collado de la Aldea y desde allí se sigue el camino de las Traviesas. En un primer momento veremos debajo, a la derecha, una zona verde con alguna pequeña charca. Es lo que queda del antiguo lago de Ándara. Del tamaño del Enol (Covadonga), en 1912 una voladura minera acabó con él que debió de ser el lago más bonito de los Picos de Europa.
La parte final del camino bordea por la izquierda esta inmensa depresión (Jou Lleroso) hasta dar con el collado verde y relajante que vemos en la siguiente fotografía. El Pico Valdominguero, a la derecha, parece inaccesible desde aquí.
No te esperas un collado verde después de tres horas de caminar por el desierto calizo que es esta zona de Picos. La panorámica del Macizo Central es espléndida.
La aproximación a Valdominguero desde el Escarandi es larga, pero se hace por camino bien marcado. No obstante, hay un par de pasos un poco estrechos que hay que hacer a la ida y a la vuelta, cuando las piernas flaquean un poco más.
La manera de acceder a la torre final es remontar desde el collado toda la pedrera para, justo en el centro de la base de la muralla caliza, girar bruscamente a la izquierda y subir en diagonal por el empinado pasillo que se ve en la foto. Al final de dicho pasillo se volverá a girar a la derecha para encarar los metros finales.
Los que no nos atrevimos con el Pico hicimos el cordal que queda al Sur del collado Valdominguero. Desde esta cresta, que nos aproxima al Jierro, se fotografía esta magnífica vista de Áliva dominada por la mole de Peña Vieja.
Desde aquí se podía observar con más detalle la subida hasta la Pica del Jierro, que quedará para otro día.
Se aprecian dos puntos (azul y rojo) en la cima. Es el momento en que hicieron cumbre los dos compañeros que subieron al pico. La foto está hecha desde el punto más alto (2285 m) de la cresta que separa de la Pica del Jierro, cresta que se conoce como Campos de Valdominguero.
Primeras luces en el Pont d´Espagne. El lugar, turístico por antonomasia, está situado a una altitud de 1496 metros y en él convergen los valles de Gaube y de Marcadou. Nosotros recorreremos este último para llegar hasta el lago de Arratille.
Si algo caracteriza al Pont d´Espagne y a los dos valles que confluyen en él es el agua. Cascadas por todas partes. En la foto aparece la catarata por la que se precipitan las aguas del valle de Gaube.
Después de internarnos en el valle de Marcadou, en apenas media hora de camino llegamos al Plateau du Cayan. La gave de Marcadou holgazanea en perezosos meandros, abetos y nieve junto a roca desnuda al fondo; constituyen un paisaje de aspecto canadiense.
Después de hora y media de marcha y de superar los 1700 metros, llegamos al Plateau d´Estalounqué: más paisaje canadiense.
Se acabaron los cómodos plateaus, hay que esforzarse para salvar el desnivel. Abajo queda el sosiego del valle que fotografiamos desde la altura.